Desde el primer día de la emergencia, en Impaktemos entendimos que nuestra respuesta no podía limitarse a atender la urgencia del momento. La naturaleza social de nuestra organización nos llevó a plantearnos una pregunta fundamental: ¿cómo podíamos construir una respuesta que permaneciera en el tiempo y acompañara a las comunidades más allá de la emergencia?
Mientras cientos de voluntarios se movilizaban proactivamente para atender las necesidades más inmediatas, la Junta Directiva y el equipo operativo comenzaron, en paralelo, a diseñar una estrategia de mediano y largo plazo que garantizara una atención organizada, sostenible y confiable para las familias afectadas. Así, comenzó un proceso que transformó una respuesta de emergencia en un modelo de acompañamiento.
La primera fase: responder con rapidez y organización
Para atender las necesidades más urgentes, activamos nuestro Centro de Acopio y Distribución Estratégica en la Quinta Trucutu, en Caracas.
Desde allí, más de 50 voluntarios organizaron una operación logística que permitió recibir, clasificar, registrar y distribuir donaciones de manera eficiente. Se conformaron más de 10 equipos operativos, encargados de áreas como recepción de insumos, inventario, farmacia, preparación de pedidos, rutas de distribución, documentación, coordinación de aliados y seguimiento de entregas.
Esta estructura hizo posible responder de manera organizada a las solicitudes provenientes de comunidades y centros de desplazados, garantizando que cada donación llegara a quienes más la necesitaban. Además este movimiento fue clave para dar visibilidad a nuestra gestión y generó una respuesta masiva de ayuda de todo tipo y desde todas partes del mundo.
Pero, incluso mientras se desarrollaba esta primera fase, ya se estaba construyendo la siguiente, porque responder con rapidez era indispensable, pero permanecer era el verdadero desafío.
Desde los primeros días de operación, la Junta Directiva y el equipo oficial de Impaktemos trabajaron de manera conjunta para diseñar una estrategia que permitiera dar continuidad a la ayuda una vez superada la etapa más crítica.
Entendimos que nuestra mayor responsabilidad era construir un modelo de atención que generara confianza, permitiera planificar los recursos y respondiera de manera sostenida a las necesidades reales de las comunidades desplazadas. Con esa visión nació Dota y Acompaña, un programa concebido desde el inicio de la emergencia como la evolución natural de nuestra respuesta humanitaria.

Una respuesta que creció gracias al trabajo colectivo
Sabe,ps que ninguna organización puede responder sola a una emergencia de esta magnitud. Por eso reunimos a más de 200 voluntarios adicionales, junto con coordinadoras, aliados y voluntarias de los colegios AYSED, se incorporaron para fortalecer las labores de logística, visitas comunitarias, levantamiento de información y acompañamiento en terreno.
Asimismo, organizaciones aliadas, empresas, marcas, donantes individuales y miembros de nuestra comunidad sumaron recursos, capacidades y experiencia para hacer posible una respuesta articulada y cada vez más eficiente. Hoy, parte de nuestro reto es continuar recibiendo este apoyo y fortaleciendo las alianzas para nuestra respuesta sostenible a largo plazo.
Dota y Acompaña: una respuesta para permanecer
El programa Dota y Acompaña nace con el propósito de brindar atención sostenida a centros de desplazados previamente identificados y apadrinados por Impaktemos. El objetivo va más allá de la entrega de insumos esenciales, busca conocer la realidad de cada comunidad, identificar cómo evolucionan sus necesidades y construir relaciones de acompañamiento que permitan responder de forma oportuna, eficiente y adaptada a cada contexto.
Uno de los aprendizajes más importantes de este proceso ha sido que las decisiones más acertadas nacen de la información. Por eso desarrollamos un sistema de inventario y censo de necesidades, que nos permite conocer qué recursos tenemos disponibles, cuáles son las prioridades de cada centro de desplazados y cómo evolucionan sus necesidades con el paso del tiempo.
Cada visita representa una oportunidad para escuchar, recopilar información, actualizar diagnósticos y adaptar la respuesta a la realidad específica de cada comunidad. Este modelo nos permite pasar de una ayuda reactiva a una respuesta estratégica, eficiente y basada en evidencia.
Sabemos que la emergencia continúa, y nosotros también, por eso seguiremos fortaleciendo Dota y Acompaña, ampliando la red de centros apadrinados, realizando censos periódicos, actualizando inventarios y acompañando a las comunidades desde una visión de largo plazo.
La nueva normalidad es ayudar.
