Cuando ocurre una emergencia, la forma de ayudar es actuar rápido para poder resolver lo antes posible las necesidades evidentes y urgentes que se presentan. Durante este mes y medio pudimos dar una respuesta eficiente a la crisis humanitaria gracias a miles de actos de generosidad, buena voluntad y ayuda activa que recibimos.
Hoy entendemos que esa etapa de responder rápida y eficientemente está migrando a una etapa que se centra principalmente en estar presentes. Ante la emergencia prevalece la rapidez, pero para atender las consecuencias restantes es necesario permanecer en el tiempo con propuestas sostenibles.
¿Qué significa estar presentes? Es conocer personalmente a las familias, entrar en contacto con sus historias, escuchar sus preocupaciones y entender que detrás de cada necesidad hay una persona con una realidad particular, con preocupaciones, pero también con ilusiones, capacidades y sueños. Desde que decidimos apadrinar el Centro Ciudad Piar en Catia La Mar para implementar nuestro Programa DYA (Dota y Acompaña) como propuesta para responder de la crisis humanitaria, hemos enfocado nuestros esfuerzos en estar presentes con soluciones sostenibles para la comunidad.
CONOCER cambia la manera de ayudar
Las jornadas de visita a Ciudad Piar nos han permitido acercarnos a cada familia de una manera diferente. Siempre llegamos con algo para entregarles, desde hidratación, baños portátiles o alguna actividad especial. Pero nuestra misión principal es preguntar cómo están, qué necesitan y qué podemos hacer para que su día a día sea más llevadero. Este ejercicio de conexión humana cambia nuestra mirada porque dejamos de hablar de “los afectados” como un grupo y comenzamos a conocer personas concretas: madres, padres, abuelos, jóvenes y niños con nombres, historias y necesidades diferentes.
Una familia, un HOGAR.
Cuando una familia ha perdido su vivienda, es fácil concentrarnos en la estructura que ya no está, pero si hoy su casa es una carpa, nuestra pregunta no puede ser únicamente cómo volver a construir cuatro paredes sino que también debemos preguntarnos: ¿Cómo podemos ayudar a que ese espacio siga sintiéndose como un hogar?
El concepto de hogar tiene poco que ver con una estructura física y mucho que ver con la humanidad que ocurre dentro de ella. Tiene que ver con sentirse cuidado, con tener un espacio limpio y organizado, contar con condiciones que permitan descansar, compartir y preservar cierta intimidad, con sentir que, incluso en medio de circunstancias extraordinarias, existe un lugar propio donde una familia puede sentirse segura y digna.
Por eso, nuestras visitas también buscan observar ¿Qué necesita una madre?, ¿Qué necesita un padre?, ¿Qué necesitan los niños?, ¿Qué puede hacer que ese espacio sea más agradable, funcional y humano?
Desde nuestro enfoque profesional, buscamos identificar oportunidades que vayan más allá de la entrega puntual de insumos: soluciones sencillas, sostenibles y adaptadas a cada realidad y la comunidad. Porque acompañar también significa aportar ideas y herramientas que puedan permanecer cuando nosotros no estemos presentes. Por eso buscamos que las propuestas que llevamos a las comunidades no dependan exclusivamente de nosotros, sino que puedan ser replicadas, adaptadas y sostenidas por las propias familias con sus recursos y capacidades.
No se trata de imponer soluciones sino de construirlas juntos: identificar lo que funciona, aprovechar lo que ya existe, potenciar las capacidades de las personas y encontrar maneras de hacer que cada recurso tenga el mayor impacto posible en la preservación de la dingidad humana, la familia y el hogar.
Los niños siguen siendo NIÑOS
Quizás una de las cosas que más nos ha marcado durante este tiempo de acompañar es ver que, más allá de las circunstancias que están viviendo, los niños siguen siendo niños: quieren jugar, correr, hacer deporte, compartir con otros niños, reírse, aprender y disfrutar.
Una emergencia puede cambiar muchas cosas en la vida de una familia, pero no debería quitarle a un niño la posibilidad de ser niño. Por eso, crear espacios de recreación, deporte y encuentro no es algo secundario y es fundamental en la tarea de acompañar a los niños ofreciéndoles oportunidades para despejarse, drenar lo que están viviendo y recuperar, aunque sea por ratos, esa normalidad que hoy les hace falta.

Impactamos hoy para garantizar el mañana
El acompañamiento no puede quedarse únicamente en atender las necesidades del presente porque la estabilidad de una familia también depende de las oportunidades que pueda recuperar y construir hacia el futuro. En Impaktemos estamos claros de esto porque es en lo que trabajamos desde hace años: acompañamos a las personas en su camino de superación personal.
La educación es una herramienta fundamental para ampliar oportunidades y transformar vidas. Por eso, nuestro objetivo es que el acompañamiento en Ciudad Piar pueda evolucionar progresivamente hacia espacios de formación con nuestros programas educativos. Con el Programa Plataforma formamos a voluntarios para que acompañen a niños y jóvenes en situaciones desfavorecidas a través del Refuerzo Educativo y con el Programa CEFIM ofrecemos formación en oficios para mujeres.
Esta es la razón por la que Dota y Acompaña representa para nosotros mucho más que una respuesta humanitaria. Es un compromiso con el proceso que viene después. Queremos acompañar a las familias, cuidar los espacios donde hoy viven y ayudar a preservar aquello que convierte una estructura en un hogar: la dignidad, la humanidad, la limpieza, el cuidado y la posibilidad de sentirse bien en el lugar que habitan. Y, especialmente, queremos que los niños tengan acceso a espacios donde puedan aprender, jugar, crecer y desarrollar todo su potencial.
Detrás de cada familia que acompañamos hay una historia que merece ser escuchada y un futuro que merece tener oportunidades.
Acompañar es permanecer, por eso en Impaktemos estamos decididos a quedarnos e invitamos a toda la gran red de apoyo a permanecer con nosotros ayudando desde lo que puede y sabe hacer.
La nueva normalidad es AYUDAR.
